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NUESTROS COLEGIOS SON ESPACIOS CARDIOPROTEGIDOS

 

Cada día, los colegios de la Fundación Educativa Franciscanas de Montpellier abren sus puertas a más de cuatro mil quinientos alumnos, cuatrocientos cincuenta empleados y multitud de colaboradores y otros profesionales relacionados con nuestra actividad docente.

Esta concurrencia tan masiva a nuestros centros nos obliga a situar la protección de estos colectivos entre nuestros objetivos estratégicos. Por ello, durante el presente curso, los órganos de dirección de la Fundación decidieron que todos sus colegios se convirtieran en espacios cardioprotegidos certificados, anticipándonos a la obligación que antes o después se extenderá a los centros educativos y que ahora se exige en otros ámbitos.

Por espacio cardioprotegido se entiende aquel que cuenta con un desfibrilador instalado conforme a la legislación de cada Comunidad Autónoma, que ha desarrollado programas de formación en situaciones de soporte vital básico y manejo de desfibriladores, que se ocupa del mantenimiento de sus aparatos y que programa la renovación periódica y obligatoria de la formación para sus trabajadores.

De la mano de Proyecto Salvavidas, con su fundador Rubén Campo implicado personalmente desde nuestra primera reunión, la Fundación Educativa Franciscanas de Montpellier y sus seis colegios han logrado ponerse a la vanguardia de la cardioprotección dentro del sector educativo.

Como recoge Proyecto Salvavidas en su web, que os invitamos a visitar (www.salvavidas.eu), la muerte súbita es un problema de primera magnitud que al año se cobra la vida de miles de personas en todo el mundo.

La existencia de desfibriladores semiautomáticos, como los instalados en nuestros colegios, así como la formación en las técnicas básicas de recuperación cardiopulmonar, como la recibida por representantes de todos nuestros claustros, contribuirán a reducir significativamente las consecuencias letales de potenciales paros cardíacos. Para lograr el objetivo de contribuir a una cadena de salvamento de vida, el desfibrilador debe llegar en los primeros cuatro minutos.

En estos últimos meses del curso, nuestros centros están programando, junto con el equipo de expertos de Proyecto Salvavidas, las sesiones de formación. A dichas sesiones no solo acuden docentes, sino representantes de todos nuestros trabajadores, incluido el personal de cocina, de mantenimiento y de administración. Junto con la formación en soporte vital básico y en manejo de desfibriladores, se reciben pautas para la reacción ante otras situaciones de urgencia vital comunes en centros educativos, como los atragantamientos o las reacciones alérgicas.

Con la realización de los programas de formación y la instalación de los desfibriladores, además de la firma de un acuerdo entre ambas entidades, nuestros centros obtendrán el certificado de ESPACIO CARDIOPROTEGIDO, emitido por la Sociedad Española de Medicina y Seguridad del Trabajo. Nuestros centros serán lugares más seguros para todos gracias a esta colaboración.

Sirvan como cierre unas palabras de Rubén Campo: El desfibrilador no es un bien más para una empresa, un colegio o un club. Los beneficiarios de su instalación son los alumnos, los trabajadores, los deportistas. Todos podemos salvar una vida, ya que el funcionamiento de un desfibrilador es muy sencillo; esa vida puede ser la de un compañero, un alumno, un hijo o la nuestra propia.

 

Artículo elaborado por Rubén Campo, fundador de Proyecto Salvavidas, y José Luis Atienza Ruiz, administrador de la Fundación