MI VERANO DIFERENTE

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Solidaridad, sacrificio, cariño y aprendizaje. Ya está aquí la entrevista con nuestros alumnos y profes súper-solidarios. Además, os dejamos algunas fotos de experiencias que han tocado su corazón: Togo, Etiopía, Camino de Santiago y el Convento de Salamanca.  

Aitana, Rodrigo, Marta y David abren su mente a brochazo limpio

Muchos de nuestros alumnos participan en actividades de todo tipo en la Parroquia Santísima Trinidad en el Barrio de la Concepción. Este año, un grupo de alumnos entre los que se encuentran nuestros protagonistas, se dirigieron a Salamanca para realizar tareas de restauración en un Convento.

Aitana confiesa “haber abierto la mente sobre la vida de las monjas de clausura”, en una experiencia que Rodrigo y David definen como “emocionante, gratificante y amistosa” y “especial”. Levantarse temprano ha merecido la pena, ya que “todo trabajo tiene su recompensa”.

Arrancando cardos, pintando techos y haciendo un montón de tareas para mantener el convento a flote, los alumnos hablan, en palabras de Marta de “una experiencia increíble, ya que hemos aprendido mucho de las religiosas y el día a día; sobre todo me ha servido para acercarme más a Dios y aclarar las ideas”.

Sergio, Silvia, Gema y Eva, creciendo por dentro en el camino de Santiago

Acompañados por Joan Barcells, una decena de alumnos de 4ESO realizaron, el pasado mes de Julio, el Camino de Santiago. Estuvieron acompañados por 60 jóvenes más de la Parroquia Nuestra Sra. de Las Rosas,  con los que han compartido ilusión, fe y amistad.

Así, mientras Eva dice haber ofrecido “un sacrificio, alegría y superación”, Gema ha “descubierto otro sentido de la palabra pobreza, vivir con pocas cosas, Caminoempapándose de la esperanza, de que nada es imposible”.

Desde Ponferrada al Obradoiro, Silvia ha aprendido a convivir con 70 desconocidos, en la “mejor experiencia de mi vida, muy diferente a como me imaginaba el camino de Santiago”. A Sergio, lo que más le ha gustado ha sido “el buen rollo de los peregrinos en general”. Definiendo esta experiencia “sólo con sentimientos buenos: felicidad, superación, tranquilidad”.

Y al final, todos han sentido una enorme tristeza de que la experiencia se haya acabado, al mismo tiempo que se sienten impulsados a conocerse más por dentro, buscar esa espiritualidad y convencer a otros a que repitan este próximo curso.

Daniel Rueda, cumpliendo un sueño en Etiopía

Daniel, profesor de música en el colegio, pasó las primeras semanas de su verano en un proyecto de la organización “Misión y Desarrollo”, liderado por 2 mujeres “excepcionales”, Maite y María, que ofrecen educación gratuita a los niños de dos etnias enfrentadas, y contratan profesores autóctonos.

Su labor como voluntario ha sido compartida por otra profesora del Montpe, Arantxa Azqueta, y consistió en apoyar a esos profesores, desbordados por la gran cantidad de niños que asisten a las clases de inglés. “Por las mañanas, nuestra tarea consistía, por un lado, en asesorarles en sus clases, dándoles a conocer técnicas pedagógicas más modernas y efectivas” comenta Dani. Mientras, por las tardes se organizaban talleres de Música, Interioridad, Manualidades o Competiciones deportivas.

Según comenta Daniel, “siempre me he sentido fascinado por los proyectos humanitarios en países del Tercer Mundo, llevar a cabo un voluntariado en África era algo que siempre había querido hacer, he cumplido mi sueño”.

Por medio de su experiencia, Dani ha aprendido a “no tener agua corriente, ducha, cuarto de baño, luz por la noche, cocina eléctrica o a tener que caminar kilómetros para llegar al hospital, pero sobre todo que “en esas condiciones a los niños todavía les quedan fuerzas para sonreír y ofrecerte lo poco que tienen, abriéndote las puertas de su casa para tomar un café”.

Así concluye que “cuando ves a los niños jugando a empujar una rueda con un palo, bañándose felices en los charcos durante una lluvia torrencial, te preguntas si acaso no son los niños del llamado Primer Mundo los que deberían darnos lástima”.

Los lazos especiales de Blanca

De esta manera nos habla la profe de Biología Blanca Pérez los lazos especiales que ha forjado con jóvenes Togoloses este verano en el campamento de verano en Lomé: “La experiencia ha sido muy intensa y me ha removido mucho por dentro, he conocido el significado más profundo de compartir y de darte a otros, y he vuelto con ganas de que sean esas actitudes las que definan mi vida a partir de ahora”. 
Indudablemente, la experiencia, que Blanca ha compartido con la Comunidad Adsis, ha sido muy emocionante, “vuelvo ilusionada y con mucha alegría dentro de mí,  con la sensación de haberme atrevido a abrir el corazón sin miedo a un mundo diferente y de haber recibido mucho más de lo que había imaginado”.
Por eso, esta joven profesora recomienda a todo el mundo que “abra su corazón a lo desconocido y regale un poquito de amor al que tienes al lado” porque te puede sorprender todo lo extraordinario que puedes encontrarte.

     

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